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III: Mortandad y magia

~ ~

Se le dio muerte,
pero antes;

Estaba aún en pie,
golpeando el viento con su respirar violento
a grandes bocanadas se aferraba al mundo
aunque el mundo lo soltara de a poco.

Fue terrible.
El hombre perdió en su rostro
rastro de humanidad
y en sus ojos
el don de mirar.

Dio pasos pocos e interminables
arrastrando sus harapos a través del campo,
los hacedores del dolor fueron amables
y le permitieron el llanto:
¡Llora infeliz
culmina tu día!

No hubo piedad.
Le fue quitada toda herramienta
al carpintero de las hojas
y golpeado hasta el núcleo,
fue atado a la desesperación
e insultado sin palabras.
Le fue ignorado su derecho a la sonrisa
y finalizado su castigo a estar a vivo.

Cuando la tarde enrojeció,
el débil fue llevado a la hoguera,
mil miradas cercenaban su orgullo,
mil llamas esperaban su carne,
mil minutos antes él tenía su mirada intacta.

Y ocurrió.

El maltrecho fue lanzado a la flama
y los gritos bañaron el dolor
con un cádiz de terror
que nadie supo entender
excepto el atormentado.

Cuando la noche apagó la tarde
y la lluvia el fuego,
el círculo de asesinos seguía espectando
creyendo haber acabado el mal.

Cuando me levanté y los vi mirando,
sólo les pregunté:
"¿Saben que un poema es eterno?
no muere con el tiempo".
El círculo del tiempo comenzó a girar,
de nuevo se alzaron y corrieron a atacarlo.

¿Saben cómo matar un poema?
Corrieron jadeando y respiraban ira, obviando el aire,
¿Saben cómo?
Cuando se le iba a dar muerte
yo comencé a terminar:
"Matando al poeta."
--------------------------------------------------

Y Pedro Pablo Pico Pérez
frunció el cejo y me dijo animoso:
"Ahora yo te salvé
¿A qué poema te llevo?"
"A uno gracioso amigo,
en los dos anteriores casi morimos."

Y el mago
nos desapareció a los dos.

I: Tangente onírica

~ ~
-Hola- le dije casi susurrando para que mi voz no escupa su chillido habitual, -hola Yobber- me respondió con la naturalidad de alguien que creer saludar a alguien conocido. Miré de nuevo y era sólo un espejo, quebrado en la esquina superior después de algún temblor pasado... o en ausencia de alguna pared suicida contra mis manos. Cojí el Jhonnie Walker y me lo serví en una taza de las que uso para tomar café, bebí contento una noche entera. Al despertar olvidé por qué me sentí mal la noche anterior... pero el whisky en la mesa de noche aún restaba un poco de aliento, así que me serví el que pensé el último vaso y alegre escribí:

Tres, dos, uno,
destrucción,
el Ares del universo de papel,
el amante del sexo que no entiendes,
el suicida anónimo
y el perfecto torpe.

Dos, uno,
fascinación,
por las gotas de lágrimas que bebes,
en la taza del café que no tiene
pero que está lleno de licor,
para ver si así me crees;
sí te creo, ilusión.

Uno,
y me abrazo a la pared
para que me abrigue con su frío
porque con mis manos iba congelando al viento
que de verano se hizo invierno en mis dedos,
que de paraiso
me culpó de ser infierno.

No me dejes, razón,
no abandones, logrador,
no te rindas, insistente,
no te marches, etérnico.

Miro la botella que dejé intacta por tantos años y que ahora me atrevía a ahogar en mi garganta, miro las paredes que me miraban con igual frialdad, miro mis letras regadas por las paredes y no recuerdo haber sido yo el autor... miro el cielo... pero el techo me responde: No te dejaré verlo hoy. Así que me hundo en el piso y busco otra salida a mi cárcel de cemento.

Camino por entre paredes que ayer me abrigaban
y ahora aprisionan lo que deseo,
escapar y volver,
pero saben que si escapo no vuelvo,
saben que si se convierten en puerta
habrán transformado el hogar en hoguera.

Mis letras crean caminos y escarban
creyéndose dueñas de mis recuerdos,
pero ilusas ellas no recuerdan
que hace tiempo enterré mis muertos,
donde nacen los ayeres,
donde no existen los nuevos.

Al fin encuentró un punto flaquear
y la convierto en coma,
tras una pausa... corro...
y dejó atrás esas estúpidas paredes
que riéndose gritan atrás: Yobber.

Y mi nombre está regado en mil hojas que bañan el cuarto de ese rojo que no recuerdo haber escrito, son las seis de la mañana o al menos eso indica el reloj, porque el cielo aún azulece como la más oscura de las noches. Me atrevo a escribir mi nombre en mi brazo y compruebo la igualdad de las recién nacidas letras con las ya muertas en hojas. Y me sirvo otro taza de whisky.

Y así corrí tanto
que no recuerdo haber ido nunca tan lejos,
así bailé en el llanto,
que el suelo era mi reflejo.

Cuando dejé atrás los miedos,
recordé que nunca supe el camino de regreso,
así que sólo me detuve
y conté los latidos,
eran tantos que fácilmente era un goteo,
eran tantos que dificilmente eran humanos,
eran tantos que nunca escuché tan pocos en mi.

Cuando el silencio lo era todo
grité a los cuatro vientos: ...
y nadie me escuchó.

Cuando la desesperanza se sentó en mis piernas,
me confundí entre sus cabellos y me volví loco,
cuando ella giró su palabas y me dijo:
"eso es un mal chiste"
regresé a mis paredes... de a poco.

Y el reloj me ticteaba impaciente, así que en el baño mojé mi rostro y dejé la barba a su albedrío, total, hoy nadie vendría a verme, total, hoy a nadie voy a ver. Así que incliné la botella y la sedienta taza de café se puso a llorar cuando la secura de la primera le dijo: "Hasta aquí nomas." Así que saqué la cabeza por la ventana y dije como en los buenos tiempos: "Ahhhhhhhhhhh": la gente en la calle motivó sus miradas tanteando ventanas pero para cuando se acercaron a la mia ya yo había entrado, así que encendí la radio y me emborraché de Muse y su "Feeling good".

Y fue así como muchas cosas pasaron

en m icabeza

pero ninguna tuvo importancia relativa,
ni tuvo fórmula, ni tuvo pasos.

Ninguna fue, ninguna será,
ninguna es, ningunas.
Así fue como solté un determinado manojo de desorden
para simplemente escupir letras que sobraban tanto
que de haberme quedado con todas ellas
me habría embrigado de estupidez,
así fue como para no matarme con un lapiz en el cuello
maté cuatro hojas
usando el punto, se suicidan versos.

Así fue como todo me fue bien,
comenzando porque no dejé que las cosas fueran mal,
ya que obvié un mal final
simplemente poniendo fin.

Y recordando que aunque esta noche de madrugada duerma tanto que no recuerde este ayer...
mañana será un ayer mejor, reemplazando este mal día... canjeándolo por un hoy.

Así dejé la taza en su lugar, apagué las luces, tapé la botella de licor que llena estaba, me hundí en el silencio de la madrugada y abrazado a la almohada deformada me dije: Buenas noches... y el espejo, siempre atento a mi saludo, contestó: Buenos días. Apagué el despertador... y seguí durmiendo... total... era domingo. Total, ya estaba dormido.

La puerta incorrecta

~ ~

No. Te miro y sé que está bien que te mire porque no te volveré a ver.
¿Y? Qué quieres que diga si ya lo dijise tú, ya lo sé.
Hola. No toca decirlo ahora, ya sabes que comienza con A el otro tipo de amor.
Adiós. No lo digo yo, lo dices tú, dilo para que duela de veraz y te vayas tranquila.
Ahora. Claro, mañana no es recomendable, hará frío y y será muy triste.
Puerta. Yo cierro, tú quédate tranquila, vístete y olvida el mañana, el pasado fue suficiente.
Chao. No, ya dijiste que no, chao no es lo correcto, di lo que piensas.
Adios. Entonces sé feliz que yo encontraré la manera de olvidar que existió el escritor de esta pena.
Día. Alguno para olvidar pero no hoy que toca cerrar la puerta.
Y. No abrirla nunca más porque sé que tú estarás aquí. Mientras yo estaré.
Afuera.

Sonrisa truncada

~ ~

Alza el lápiz y se lo incrusta en la piel
mientras suena happy days en la TV
pero él no entiende lo que ve
sólo siente que duele no sentir el dolor en la piel.
Descansa el brazo en la mesa y escribe otra vez
lagrimeando sobre el examen que no representa nada
pero lo es todo a la vez,
escribiendo mil palabras, y su nombre al reves.
Apaga la TV y permite al frío entrar por la ventana
mientras practica como sonreir
con la falsa autoestima como palabra
mientras el espejo se pone gris.
Y cuenta de a uno los pasos que da para abrir la puerta
que toca la señora soledad
mientras sonrie de lado
para dar por muerta la tierna edad donde era fácil ser engañado,

Alza el lapicero y se autoescribe un verso en la piel
mientras los autos pasan dejando bulla y basura,
la gente pasa y lo mira sentado escribiendo en su brazo,
los niños caminan y pisan las hojas que ha botado,
mientras él se rie de medio lado.
La lluvia aparece y comienza a humedecer su piel,
la coca cola helada se llena de agua
y el cigarro se apaga solo mientras él sólo ríe
de como otros huyen del frío que a él abriga,
mientras coge su botella de whisky y se pregunta: ¿tú otra vez?
Todo se vuelve uno y él se contesta: es de noche, vamos a dormir
¿no crees?
Y sonríe mientras busca en su bolsillo el lapicero
para escribir en el parque: "Aquí estuve el 2 de enero".

Alza el cuchillo y parte la carne,
la cocina espera y sabe esquivar las llamas para escoger el punto adecuado
donde todo se vuelva comida de veras,
donde todos digan: Ha quedado bien, te esmeras.
Mira casi de reojo al resto y ve como sonrien
mientras él solo parpadea
y tartatumudea su hola,
se burla de cómo está ahora
el poeta que escribía historias,
convertido en cocinero de tardes solas.
Sonríe a cada lado y busca un espejo para burlarse de sí mismo,
encuentra uno entre el humo de las cocinas
y se limita a decir: Sonríe,
mientras todos rien
él aprende a sonreir... mientras llora.

(y mientras pica las cebollas).

¿Ves?

~ ~

Tápame los ojos.

Está oscuro, carajo, está frío,
¿ya te haz ido?
¿ya estoy solo?
NO.
El mundo no ha cambiado,
sólo mis ojos.

Camino a tientas, tratando de poner un pie tras otro,
avanzo, sonrío, yo puedo, yo corro,
yo caigo, yo sangro, yo lloro.

Es de día, lo sé, el calor tienta mi rostro
y sonrío y palpo la pared para avanzar, tartamudeando mis pasos,
la gente me mira, lo sé,
algunos se rien, lo sé,
pero yo camino tratando de avanzar las calles,
algunos se apenan, ¿y qué?
yo trato de ver en la oscuridad... los detalles.

Me regalaron un bastón, de esos de viejo,
tengo 23, pero camino más lento que un niño
y más torpe y jorobado que un anciano,
veo menos que un tuerto pero respiro más que un muerto.

Llego a la parada del bus,
espero paciente el sonido de un motor,
ése llega pero se aleja raudo, casi alejándose del ciego
y espero mil esperas y se escuchan como aullidos
las mil llantas que se alejan del ciego que aún espera.

Mando a la reverenda mierda el respeto y me descubro los ojos,
y escucho mil gritos
pero no veo nada,
sólo el silencio de unos que saben hablar.
Me pregunto a voz ciega: ¿Cómo se verán mis ojos?
y me lloro solo en la oscuridad
mientras las calles son de luz,
nadie roza al ciego por miedo que se caiga, en la parada de bus.

Alguien toca mi mano y me traslada a un altar
me hace sentar y me dice: ¿A donde vas? No lo sé... pero ya tas en el bus
le sonrío sin saber si eso es agradable y ella me sonríe sin yo saber si es ella o es él,
y el auto arranca y me hace viajar entre sonidos que no entiendo
y la gente habla y yo me limito a mirarlos, con ojos que no ven
mientras parpadeo a ritmo lento.

Y alguien pregunta tiempo después: ¿A dónde vas, dónde bajas?
y yo le respondo sincero: sé de donde vengo
pero no me pregunte mi destino
que no veo donde estoy parado
solo sé que he aprendido a ver.

Y me pregunta casi ofensivo: ¿Qué hablas ciego?

Lo que aprenderás cuando dejes de ver.

Y me sigue: ¿Pero eres ciego, no ves?

Entonces por qué veo que estás rojo mientras la gente mira cómo le gritas a un ciego que te ve.

Y el tipo cierra los ojos y yo abro los míos.
Y yo escribo la historia mientras la gente se limita a leer.

Y yo veo que me leen
pero ellos

no me ven.

Escribiendo en el piso

~ ~

¡Hazte a un lado mierda!
Me dice el tipo de corbata negra,
zapatos bien lustrados y mirada al desprecio,
pero sólo inclino la mirada a la izquierda
y me hago el necio.

Sigo echado en la vereda del centro de Lima,
mientras las personas pasan como lluvia de carne,
yo me siento en la cima ¿sabes?
teniendo al piso como mi nave.

Tengo un zapato para cazar monedas
pero la gente humilla mi humildad
con risas y escupitajos
dejando que me seque y nada más.

Aún conservo lágrimas de ayer en los ojos,
no me las sequé porque me ayudaron del sol
que inclemente fue el único que no dejo de observarme,
mientras solo en el piso declamaba amor.

Me llaman mendigo, pero yo me llamo perro,
así como los que hablan pero no lo entienden
ladra
así como los que se echan en el piso pero no lo quieren
duerme
así como los que no muerden pero lloran
muere
asi como los que te miran al pasar y tú ignoras
mierda.

El tipo de la corbata me escupe al rostro
y sólo atino a sonreir
mientras una bella chica pasa rápido
para no respirar mi aire,
ni mirar mi pena.

Hace mucho tiempo tuve un nombre
y caminaba entre los hombres
pero ahora lleno mi vida de peros
y duermo con los perros.

Antes de escribir esto aún podía sentir pena por ustedes,
pero hoy sólo siento deseos de matarlos
de hambre como yo, para ver si escriben,
cantando una canción, para ver si escupen sus pieles,
hablando de tristeza y problemas
mientras los de mi especie mueren
en sus debates que no les quitan el aire
en sus reniegos que no se comparan a mi sangre,
en sus penas que no los hacen dormir en el suelo.

Una limosna por favor, cof cof,
toso a conciencia porque ni ya fuerza tengo para eso
así que dejo que las lágrimas sigan su curso a la boca
para beber el agua de hoy y morder mis labios
como el almuerzo que toca.

Me pongo la corbata que robe hace tres días
y grito a la gente pasar:
Fuera mierdas,
ya no veo ni escucho
pero sigo gritando amor
para ver si regreso al futuro.

Y dejo de escribir en el piso
porque ya se me secó la sangre del dedo.

Sucesión confusa de letras en un antiguo vaso con agua, escrito por una mosca

~ ~

Está bien,
miro en tu dirección
y no te veo,
luego trato de decirte hola
y tú lo haces sonar adios
echándome la lluvia
como si estuviera jugando con agua
no ves, no
que el sol está por llegar
llevándose tus días
a las noches de ayer
no quiero morir hoy
no quiero vivir mañana
no quiero estar tan cerca de ti
ni entiendo que puede matar
lo que ya estaba muerto
no apagues la vela
empiezo a recuperar la locura
y tal vez idiota no sirva
por eso debo caminar
sin nadie que me ponga de pie
tropezando una y otra vez
y si prometes no odiar
te voy a olvidar por tercera vez
no entiendas lo que digo
porque no leeras el escrito
no nazcas aun porque aún no tienes nombre
no leas en el orden correcto
no trates de escribir respuesta
no trates de decir el sexto NO
no pongas puntos donde no van
no intentes besos fingidos.

Dime que ya no necesitas de mi
mátame hoy
cuando aún el día es bello
y ya no tienes nombre de flor
cuando aún entiendes mi nombre
olvida ese único segundo en que me amaste
y dejaré a los relojes correr de nuevo.

Quise parar los te quiero
y recordé que nunca los dije
me embarré en recuerdos
y enfrié el corazon de hielo
entonces q pasa ¿muero?
antes más fácil lo hice
pero tal vez esté viejo
para aprenderte de nuevo
ahora que no tengo esas letras de antes
ahora que se ha puesto clara la mente
pero debo volver
si no quiero morir hoy
voy a retroceder un poco y matarme ayer
donde no escribía abstractos,
ni los volvía a leer.

Posibles actos

~ ~

Podría decir te amo,
pero amar es complicado
y decir te quiero
pero eso me da miedo.

Quisiera decir I LOVE YOU
pero está en inglés
y no lo pronuncio bien.

Podría amar
pero odio,
podría andar,
pero corro.

No entiendo lo que dicen
ni sé por qué lo hacen,
no sé por qué escucho
lo que el mundo habla
si siendo indiferente
o viviendo en soledad
alejo de mi mente
lo que llaman realidad.

A veces me doy cuenta
de lo que el mundo es
pero lo que importa no es lo que ves,
lo importante es el tiempo,
que cuando pasa al revés
te hace caminar lento.

Podría ser feliz
pero no sé qué es eso,
podría terminar aquí
pero prefiero el suspenso.

Dime, ¿qué tienes qué decir?

~ ~










Dime,
¿cuánto falta para morir?,
pasos he dado y son en vano;
poemas que al fin
mueren a mi lado.

Sé muy bien,
no soy para esto;
ni uno ni cien
vivirá mi tormento.

El cielo me tienta con sus noches
que en soledad me destruyen,
con lamentos y voces
que al amanecer huyen.

Dime,
¿sirvió de algo escribirte?,
hoy creo que lo hice
pero no creo que te lo envie,
prefiero reirme como hacen en el cine.

-yoyober-

Matando corazones

~ ~
Que duela.

Voy a ser poeta,
pero devuélveme las palabras
porque los recuerdos no alcanzan
para abrir mis alas
y volar al mañana.

Voy a conectar mi hola
con tu adios
para dejarte sola
con tu amor.

Ven y muerde la ilusión
que los sueños ya estan muertos
por su amiga doña traición
que los apuñaló despiertos.

¿Dónde estarás cuando mis labios te busquen?,
que el rencor te encuentre,
yo estaré ocupado
con la cuenta regresiva
para el día de mi muerte.

La palabras matan
pero no olvidan,
gracias por olvidarme
que ya no queda nada
más que la puerta de salida.

Demencia, haz revivido en mi mente
regresando a mi reino
donde no estoy vivo ni muerto
sino en mi feliz infierno.

Que llueva azul, que la piel aguanta,
si ayer salió el sol
aun no matas
mi locura de hoy.

Que duela,
que es fácil olvidar
mientras me vuelvo loco
y se cierran las puertas
no miro atrás
porque ya falta poco
para que muera
un día más.

Que duela.
Que mire.
Que muera.
Que importa.
Que olvide.


Rencor

~ ~
Podría golpear la vida,
destrozar mil almas,
cerrar la salida
y usar mis armas.

Pero no estoy molesto,
sólo estoy vivo
que es algo parecido
pero no te odio;
sólo odio al resto.

¿Por qué este poema?
¿Por qué ser infierno?
porque eres como las demás
congelando mi corazón sin ser invierno.

Tus blancas manos me señalan
y tus rojos labios de despiden
sabiendo que no hay mañana
pues el hoy aun sigue.

Ayer pisaste mis horas
y me limité a mirar
como lo hago ahora
que te ries al llorar.

Adiós demonio
espero no me encuentres
y me vuelvas tu novio,
ya no puedes
ahora habito la muerte.

NOSLE

Rosa negra y muerta

~ ~

El joven suspiró hondo
y viendo su reloj marcar las once
dejó de hacerse el tonto
para decir lo que le decían las voces.

Entre la madrugada que viene
y la noche que se marcha
las voces gritaban: "la quieres"
pero él decía: "eso pensaba".

Ella lo miró de reojo
para ver sus ojos negros
que nacieron al antojo
del día más triste de enero.

El chico de negro vestir
y alma despojada
miró el anillo antes de morir
y dijo algo mientras alzaba la mirada.

¿Por qué no podemos ser enamorados?
quince minutos después
ella lamentaría haberle contestado
pero él estaría bien.

Quince minutos antes
ellos disfrutaban de una divertida noche
como amigos que fueron antes
de aquella noche.

Pero había una pregunta que contestar
y ella necesitaba decir algo;
"Porque NO y no me lo vuelvas a preguntar",
pero el siguió como poeta amargo.

El joven muerto en vida
bajo a los infiernos
a pedir una oportunidad de 30 días
pensando encontrar a la muerte una salida.

Pero ella lo miró con compasión
y olvido ocho meses de felicidad
para acudir a la razón
y decirle: "Hay alguien más".

El niño con tatuaje en el brazo
se adentró en la nada
para acortar sus pasos
en la noche mas fría que recordara.

Ella siguió: "Disculpa"
él pregunto: "¿Por qué no antes?"
y continuó: "¿por miedo?"
para terminar: "mírame, lo entiendo".

A veces prefiero estar
a solas con la soledad
y escuchar una vieja canción
para con ella escapar.

El tren habia llegado a su fin
y tocaba tomar el carro de regreso,
no hubieron mas palabras esa noche gris;
los mensajes se encargarían de resto.

Antes de llegar a la casa de ella,
el joven se bajó a caminar
mientras le hablaban las estrellas
y él se limitaba a pensar.

Él la esperó en la esquina
y juntos tocaron la puerta
mientras él sonreía
y ella del sueño estaba muerta.

El chico que escribía poemas
se guardó la rosa mas roja
que el mundo vería
y no se la entregó a ella
pues después mientras
en su mente recitaba prosas
junto a la pista la tiraría.

La rosa contempló a su dueño
mientras más frío se hacía el viento
y el más se alejaba;
antes de morir lo vio en sueños
y él sonreía contento...
mientras un carro aplastaba la rosa
y él se iba... enfriando al viento.

NOSLE.
 
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